No es sólo una cuestión de que haya gente que no pueda pagar sino de que las medidas son ampliamente percibidas como injustas.
Al final vamos a necesitar de Robins Hood, Guillermos Tell, Batmans, Quijotes con sus Sanchos, Curros Jimenez, bandoleros de caminos al asalto de la carroza del marqués, vengadores, los fantásticos o supermanes, para acabar con impuestos, miserias, corrupciones y corruptelas. Porque cuando "dices al pueblo que se arroje al mar, hará una revolución", y siempre se ha dicho que Dios aprieta pero no ahoga, estos nuevos lideres de papel, nos asfixian, ahogan, y aprietan hasta decir BASTA. Y detrás de los líderes políticos y ocultos en la sombra, están magnates que dominan el mundo económico, capaces de derribar gobiernos e implantar politicas favorables sólo para sus intereses. Y se oye que Alemania, pase a controlar las cuentas de un país, ¿adónde va Europa?. Pero y ¿qué se dice sobre los especuladores de mercados en la sombra, que tienen el poder de hundir económicamente a un país?. ¿Cómo se protegen los gobiernos ante estos carroñeros económicos? ¿Porqué los gobiernos acaban claudicando a sus propuestas?.
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Es importante no olvidar que “la gente está dispuesta a hacer sacrificios, pero no a ser sacrificada”, señalaba recientemente la Primera Ministra danesa. Los griegos llevan ya dos años de duros sacrificios. No son los únicos en Europa, pero quizá convenga afinar un poco más. Pónganse, por ejemplo, en la piel de un profesor de secundaria en Grecia. Para empezar, aplíquense un recorte en su sueldo de un tercio y renuncien a la casi totalidad de sus pagas extraordinarias. Según un informe de la Agencia Europea de Educación Eurydice, hace dos cursos en Grecia el salario base en secundaria oscilaba entre 11.820 19.992 euros anuales y en España entre 33.344 y 46.692. A esto hay que añadir el recorte adicional del pasado mes de octubre que deja a los profesores griegos con un sueldo mensual de entre 660 y 1.400 euros. Además, aumenten en un 4% su declaración del impuesto sobre la renta, aumenten también su factura de la luz en un 9%, el tipo máximo de IVA en un 10% adicional, e imagínense que les aplican un nuevo impuesto de bienes inmuebles que les lleva a pagar entre 600 y 1.000 euros anuales por un piso de 100 metros cuadrados, según la zona donde se encuentre. A esto añadan el elevado precio de la gasolina (1,65 el litro) y de los productos básicos (un 40% más altos que en España, a excepción de la fruta y verdura que es, aproximadamente, un 30% por ciento más barata).












